El gato y el ratón ruso en una divertida aventura

Bill Browder anteriormente se consideraba a sí mismo como el principal adversario de Vladimir Putin. Sin embargo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y el opositor político encarcelado Alexei Navalny, quien acusa al presidente ruso de haberlo envenenado, probablemente tienen más legitimidad para llevar ese título. No obstante, el último libro del inversionista convertido en activista, «Orden de embargo», respalda su declaración. Browder relata cómo presionó a los gobiernos para congelar los activos y negar las visas a aquellos considerados responsables de la muerte de uno de sus empleados en una prisión rusa.

El enfrentamiento sobre la promulgación y ampliación de la Ley Magnitsky, que tuvo lugar en las cortes y salas de reuniones de Estados Unidos, constituye una advertencia para aquellos que ahora imponen sanciones contra Rusia. Es probable que Moscú utilice algunas de las mismas tácticas que empleó contra Browder en respuesta a la invasión de Ucrania.

Sergei Magnitsky era un abogado que descubrió un fraude de 230 millones de dólares. Su empleador, Hermitage Capital de Browder, fue acusado por ello. Magnitsky fue enviado a la cárcel, donde fue golpeado y se le negó atención médica. A los 37 años, murió en 2009 después de pasar un año en prisión sin cargos. Lleno de culpa, Browder se propuso hacer la vida difícil a aquellos a quienes consideraba responsables de la muerte de Magnitsky.

Gracias a la permisividad rusa en cuanto a la privacidad de los datos, Browder y su equipo lograron obtener información sobre la forma en que se blanqueaban miles de millones de dólares a través de bancos europeos. [La Policía española acaba de utilizar parte de esa información para desmantelar una red que adquirió propiedades en la Costa del Sol por 25 millones de euros.]

Colaborando con periodistas y ayudándose de los filtrados Papeles de Panamá, el equipo de Browder siguió el rastro hasta llegar a Vladimir Putin. Se encontraron transacciones que vinculaban 800,000 de los 230 millones de dólares a Sergei Roldugin. Este violonchelista y amigo de Putin no respondió a las acusaciones, pero afirmó que el efectivo expuesto en los Papeles de Panamá provenía de donaciones.

Rusia desplegó abogados, asesores y policías para atrapar a Browder. Sin embargo, él evadió las citaciones y órdenes de arresto y se defendió en los medios de comunicación. En un momento dado, el entonces presidente Donald Trump consideró la posibilidad de entregar al empresario a Rusia para ser interrogado.

Los asesinatos de críticos del Kremlin, incluido el del líder opositor Boris Nemtsov en 2015 cerca de la Plaza Roja, sirvieron como recordatorio de los riesgos a los que Browder se enfrentaba. Otros métodos parecían menos mortales: Browder relata cómo atrajo la atención de una atractiva rubia de 1.80 metros en Mónaco, a quien supuso que fue enviada para seducirlo y atraparlo.

En su intento de obstaculizar la Ley Magnitsky, Rusia contó con la ayuda de abogados y asesores occidentales. Aunque todos tienen derecho a la asistencia legal, algunas actuaciones sorprenderían a la mayoría de los lectores. Por ejemplo, Browder cuenta que inicialmente contrató al reconocido abogado estadounidense John Moscow para que defienda a su fondo de ser acusado por el fraude descubierto por Magnitsky. El abogado ignoró las llamadas de Browder y luego reapareció como asesor de una empresa rusa. Moscow argumentó que no existía conflicto de intereses.

Proteger las instituciones contra la corrupción es una batalla constante. Sin embargo, incluso en la economía más grande del mundo donde varios organismos combaten la actividad financiera maliciosa, el progreso depende de las personas individuales. Según Browder, la promulgación y aplicación de sanciones son vulnerables a las negociaciones y los intereses económicos individuales. Browder no menciona el ejemplo de En+, dueña del gigante del aluminio Rusal, a la cual Estados Unidos levantó las restricciones debido a su impacto en el mercado mundial del metal.

Browder no tiene reparos en saldar cuentas con las personas que se interpusieron en su camino. Pero este emocionante thriller también brinda una lección para los líderes políticos. Los abogados que trabajan para Rusia intentarán anular las sanciones o limitar su alcance. Ahora es más difícil ser un lacayo occidental del Kremlin. Desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero, Estados Unidos y Gran Bretaña han prohibido la exportación de servicios de asesoría y relaciones públicas. Despachos legales han dejado en masa a sus clientes rusos. Sin embargo, estas redes de asesores y abogados simplemente están en pausa.

Putin ha hecho grandes esfuerzos por frenar o restringir la legislación Magnitsky. Sin embargo, su invasión de Ucrania ha aumentado drásticamente las apuestas. Los oligarcas, bancos, empresas e incluso las reservas del banco central han sido objeto de sanciones por parte de Occidente. La ruptura con Moscú ha provocado un aumento en los precios de la energía y ha afectado a las economías europeas y estadounidense. Los intereses económicos occidentales serán un factor clave en los argumentos que los defensores del Kremlin presentarán cuando finalmente vuelvan a aparecer.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son propias. La traducción a cargo de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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